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lunes, 28 de enero de 2013

COMO AGUA PARA CHOCOLATE DE LAURA ESQUIVEL

Buenos días amigos, hoy os presento u os recuerdo para los que ya la conozcáis, la historia más romántica que quizás haya leído. A ver, la leí con unos 13 años, con esa edad estaba en mi mundo imaginario de amor y pasión con el agente Mulder y, claro el impacto y las vivencias que experimenté con esa novela, dudo que ahora me pareciesen igual, más que nada porque el paso del tiempo, va corrigiendo la idea distorsionada que tenemos del amor, por lo menos a mí me ha pasado, y sinceramente doy las gracias porque el amor realista a lo mejor no es tan romántico, pero es más sano, -llegué a esta conclusión viendo una de las ochocientas pelis de "Crepúsculo".
En mi caso se juntó que estaba en una situación de enamoramiento, lo más idílica que  pudiera ser, es decir, en la adolescencia y al lado de mi amor platónico y fabricado por  mi imaginación en la que todo era perfecto. 
Pues bien en esta novela, se unen estos hechos y muchos más, como nos brinda el realismo mágico, en el que lo mundano se mezcla con hechos asombrosos y sobrenaturales. Me da la impresión que en esta historia no solo son sobrenaturales, las consecuencias para los personajes el comer de los guisos impregnados del estado de ánimo de la protagonista, sino también la  apasionada, difícil y tierna historia de amor, que parece tener ciertas similitudes con la cenicienta, por ejemplo, hermanas y madre hostiles, la protagonista tiene el papel más sacrificado, injusticia y lucha individual para conseguir lo que le es negado.
En fin, si os aburre el amor romántico de la realidad u os apetece meteros en una historia con una sentimentalidad má fuerte que la corriente de una gran cascada, os la recomiendo. He llorado con dos finales de libros en mi vida, uno es este, el otro ya os lo diré. 

Un abrazo.

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